viernes, 27 de mayo de 2011

¿Esta es tu historia? o soló mía ( séptimo fragmento )

-Así pasaron los días, uno, a uno y lentamente, cuando nos dimes cuenta se habían convertido en meses y lo único que logramos fue acumular más problemas… lo curioso es que después de tanto tiempo… me gustaría volver a disfrutar de esos problemas… eran tonterías, estupideces si prefieres llamarlas así, pero nos unían, juntos resolvíamos cualquier problema, y si por alguna circunstancia no podíamos o no queríamos solucionarlo, simplemente lo dejábamos… que buenos tiempos, recuerdo un pequeño castigo en la clase de Ingles...

                                                                                                                                         *

-haber ustedes cuatro, pónganse de pie, al parecer está muy interesante su plática, pasen al frente y compartan con todos nosotros, lo que a ustedes les causa tanta gracia… y bien ¿no quieren compartirlo con nosotros?... pues les tendré que poner un castigo que nos entretenga a todos… tú Laura le vas a dar un beso a Antonio, y tú Miriam le vas a dar un beso a Fernando –pero... –lo van a hacer o no...

                                                                                                                                         *

-Laura se molestó y salió del salón, de repente tu sin pensarlo un segundo la seguiste y Antonio apoyo a su novia, yo como ya tenia problemas con el profesor, me quede aunque no sirvió de nada...

                                                                                                                                         *

- creo que ya me quede solo, y cuál será mi castigo, digo creo que el primero ya quedo descartado – mejor salte, de todos modos a ti ya te iba a sacar de la clase... retírate para que pueda continuar con mi clase –bueno muchas gracias no sabe lo difícil que es escucharlo hablar, creo que es su tono de voz, tiene algo que me moles -¡retírate de mi clase! – no se enoje le va a hacer daño, ya me voy.

                                                                                                                                         *
-Ese fue el principio del fin, comenzamos a acumular problemas y de esa forma logramos echar a la basura un año de nuestras vidas. Al final de ese primer año, los resultados no eran nada gratos, de alguna manera, yo sabia que por lo menos para dos de nosotros, seria imposible reingresar al siguiente semestre, solo que no quería aceptarlo, intente recuperar el tiempo perdido, pero era demasiado tarde… Antonio y yo entramos a trabajar en un restaurante, como garroteros, intentamos aprobar las materias que debíamos, pero nos fue demasiado difícil y fallamos, obviamente el grupo no podía permanecer separado durante todo el verano, así que te convencí de solicitar empleo en el mismo restaurante, sabiendo que tu te encargarías, de atraer a Laura al lugar, y así fue, una semana después, los cuatro ya trabajábamos en el mismo lugar, saliendo del trabajo, solíamos comprar un poco de licor, algo de botanas y nos íbamos a divertir a la casa de alguno de nosotros, todo era perfecto, pero tenían que llegar nuevos problemas, primero una pequeña pelea entre tu y yo...

                                                                                                                                         *

-buenos días, hasta que llegas temprano “cabron” –es que no podía dormir y como no tenía nada que hacer pues me vine a trabajar –“jajaja” se te debería de hacer costumbre para que me sirvas de chalan en la madrugada – no eso no viene en mi contrato – eso es lo que pasa cuando no lees las letras chiquitas – pues hasta que no me lo diga el gerente mi hora de entrada va a seguir siendo hasta que me canse de dormir – pues ni hablar triste gerente es más flojo que tú, lástima que mi jefe sea el chef – ni te quejes que también tienes tus ventajas – te cambio todas por tres horas más de sueño – pero tu sales dos horas antes que yo, solo si mi relevo llega a tiempo, pero por lo general salimos igual – pues reclámale a tu relevo – si, yo creo que voy a presentar una queja por escrito – “jajaja”, ya te estás tardando – oye y ¿Miriam y Laura apoco no han llegado? – si llegamos juntos me las encontré en el camión, están en el baño cambiándose pero ya se tardaron- para mí que ya se quedaron dormidas “me late” que voy a seguir su ejemplo…

                                                                                                                                         *

Yo estaba recargado en el filo de la puerta porque tenía mucho sueño, y además era justificado cuando ustedes apenas entraban yo ya llevaba tres horas trabajando, literalmente le tenía que ganar al sol, cuando Laura abrió la puerta yo sin querer, te vi, o mejor dicho tú me viste a mí y supongo que pensaste mal pero realmente no vi nada, estaba tan cansado que los ojos se me cerraban solos, seguramente te ha pasado, es algo que no puedes controlar…

                                                                                                                                         *

-¡hay! Sonso – ¿qué? – ¡cierra! – ¿qué? – Que cierres “pinche mirón” - ¡hay! Perdón me estaba durmiendo – si como no, ¡ya cierra esa puerta! 

                                                                                                                                         *
Todo ese día, no me dirigiste la palabra, debo decir que me molesto un poco, y es que yo no había hecho nada para que te molestaras así, por fin, a la hora en que salimos del trabajo, me comenzaste a hablar, sin embargo, yo te seguía notando muy extraña, por primera vez, tu fuiste la que provoco el que nos quedáramos a solos, te pregunte que te pasaba y tu respuesta me lleno de rabia, y no pude contenerme...

                                                                                                                                         *

-¿qué tienes Miriam? –Nada, es que me entere de algo – ¿de qué? – ¿tú le dijiste a alguien que éramos novios? –No, para nada, sabes que lo deseo pero difamar nunca ha sido mi estilo – ¿de verdad no le dijiste a nadie? -¡no! Tu me conoces Miriam, yo no soy así –es que creen que somos novios, y no me gusta – te has detenido a pensar que probablemente tú eres la que provoca eso – por supuesto que no – Miriam tú eres la que me cela, la que me reclama cuando platico con cualquier otra que no sea tú o Laura – aun así no me gusta que piensen que somos novios – bueno, sabes que lo único que tienes que hacer es cambiar tu forma de ser conmigo – no se trata de eso, lo que tienes que hacer es poner en claro las cosas con todos y explicarles que solo somos amigos, eso y nada más, amigos – si te entiendo… no la verdad es que no te entiendo ¿realmente por eso estas enojada conmigo? Porque me queda claro que lo estas, sin embargo, también me queda claro que sabes que el juego que tú y yo mantenemos, no se le puede llamar solo amistad y por supuesto que tampoco es un noviazgo después de todo eso lo decidimos juntos, o ¿me equivoco? -No, pero… – ¿crees que solo tú puedes enojarte?, no Miriam, dime cuantas veces me he enojado contigo – ninguna, que yo recuerde –entonces ¿porque te pones así conmigo?...

                                                                                                                                         *
Comencé a caminar rápido, pero siempre pendiente de que no te quedaras atrás, tenias una carita de regañada que era sencillamente hermosa, al llegar a la parada de autobuses te dije...

                                                                                                                                         *

-te subes o te quedas –voy

                                                                                                                                         *

No me senté contigo, no te hable en todo el camino, te miraba porque siempre te cuido, cuando llegamos a tu casa, no me baje contigo, que era lo que casi siempre hacia, me dijiste...

                                                                                                                                         *

-nos vemos-

                                                                                                                                         *

yo ni siquiera conteste, realmente no me sentía molesto, me sentía triste, al ver que te desagradaba tanto la idea de que tú y yo fuéramos formalmente novios, siempre preferiste mantener ese juego, esa extraña relación… sabes la verdad es que disfrutaba de los besos, las caricias, sentir tus labios en mi pecho, mi cuello, la clandestinidad de nuestra relación en la cual solo existían un par de testigos, siempre he sido un estúpido sentimental… tú lo sabías, sabías como me podías dañar, sabías que lo que en ese momento deseaba. más que nada en el mundo, era gritar por cielo y tierra que eras la mujer que amaba, que eras mi pareja, mi amiga, compañera, mi todo… mi mujer…  fue por eso que al día siguiente, no acudí al trabajo… analice cien veces que era lo que veía en ti, no encontré nada, no entendía porque estaba tan enamorado de ti… eras la mujer de mi vida, hubiera muerto por ti… pero ni siquiera te hubiera interesado, eso es lo que mas dolía, aceptarlo tan fácilmente y no poderte sacar de mi vida. Al llegar la tarde recordé que era el día libre de Antonio y lo fui a visitar a su casa, la madre de Antonio me dijo que había salido, al regresar a mi casa, vi a Laura sentada afuera de una farmacia, me acerque a ella y Antonio salió de la Farmacia, yo no le tome importancia, los acompañe al centro y después regrese a mi casa, a hacer un poco de “quehacer” al otro día, me levante muy temprano para el trabajo, a pesar de que era mi día de descanso, que por cierto, también era tu día de descanso, ya estando en el trabajo tuve una pequeña discusión con mi jefe y me retire ese día, el punto es que no fue hasta el tercer día que nos volvimos a ver, pero no cruzamos palabra el uno con el otro, y así fue durante varios días, no se si recuerdes, pero yo te regalaba una rosa todos los días durante el verano, un viernes casualmente nos dieron la misma hora de comida, al sentarnos, ninguno de los dos decía nada, yo me desespere y dije con una voz muy baja...

                                                                                                                                         *

-perdóname, Miriam-

                                                                                                                                         *

Tú no me respondías, pero yo te seguí pidiendo disculpas, de repente dejaste de comer te pusiste de pie y dijiste...

                                                                                                                                         *

-disculpa-
                                                                                                                                         *

Me percaté de que tenías los ojos cristalinos, como si quisieras llorar, te metiste al baño y yo coloque una nota de bajo de tu plato, en la que expresaba todo lo que sentía por ti.

Una pequeña nota en la que explicaba todo, escrita en un pedazo de papel que había formado parte de una carta mucho más amplia que Fernando había escrito unos meses atrás, él redactaba en esa pagina lo mucho que necesitaba sentir que tenía algo especial, no necesariamente lo dirigía a Miriam, era una de esas cosas que todos necesitamos gritar en algún momento pero no lo hacemos porque sentimos que hacerlo es una locura, Fernando a manera de terapia personal lo escribió en una carta en la que decía; en este momento me encuentro en un punto en el que no entiendo la vida, estoy confundido, la verdad es que siento que a este mundo le falta intensidad, creo que las personas han olvidado lo que es vivir sin límites, lo han confundido todo, ellos viven en el libertinaje y dentro de ese desorden parece que soy yo el que no disfruta su vida… he olvidado cómo hacerlo, ya no estoy seguro de querer o necesitar estar con ustedes, me aburrí pero no sé porque, necesito su amistad, necesito tenerlos junto a mí, disfruto tanto el tiempo con ustedes pero la realidad es que empiezo a extrañar mi soledad, paradójicamente tengo miedo de estar solo, no sé que me pasa, ni pretendo explicarlo, quisiera entenderlo, para de esa manera superarlo, pero no puedo, soy consciente de lo mucho que ha cambiado mi forma de ser lo peor es que solo es de manera intermitente, les pido una disculpa y ruego me soporten, pues me encuentro luchando por superar este estúpido sentimiento… suena un poco desvariado lo que Fernando escribió en aquella carta la cual nadie conoció, su verdadero dilema era no poder entender la falta de confianza que existía entre las personas, ¿Cuántas veces nos preguntan? “¿Qué tienes?” y siempre nuestra respuesta es; “nada” mientras por dentro nos desgarramos y nos guardamos todo… Fernando es muy malo expresando sus sentimientos pero cuando aprendes a interpretarlo, resulta tener mucha razón… por cierto la nota debajo del plato decía… te amo.    

No hay comentarios:

Publicar un comentario