Despierta.
Descubre que se encuentra en un mundo de colores, pequeño y sutil.
Tiene la libertad de danzar al compás de los pasos que lo transitan, lo transportan de una dimensión a otra.
Nada feliz por ese mar fructuoso ¡Se ahoga de dulzura! Puede ver, puede sentir pero nunca comprenderá quien es, hasta volver a ese lugar.
Su lugar cálido y falaz.
Por: Debora Videla
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